¡Cuidado! En esta sección de la web sólo hay texto.Ni vídeos, ni dibujitos, ni nada. Y es un texto bastante largo. Así que toma aire.

Aquí es donde explicamos qué creemos que es la publicidad y cómo entendemos que debemos trabajar. Vamos, que aquí contamos cómo entendemos nuestro oficio.

¿Hace falta un texto tan largo para esto? No lo sabemos bien; pero hoy en día, que estamos en una y mil cosas a la vez, hemos de cuidar nuestra capacidad de profundizar. El exceso de información y la fiebre por la actualidad nos ha condenado a la superficialidad. Y nuestro oficio, que además carga con la presión de tener que sorprender, padece la miopía propia del que mira constantemente lo que va a cambiar y olvida comprender lo que siempre será igual.

Publicidad es una marca que se relaciona. No porque lo digamos nosotros. Simplemente, es así.

Las marcas, muchas veces, caemos en la tentación de hablar mucho de nosotras mismas. Hablamos de beneficios, de precios, de acciones sociales, de novedades…

Enciende la televisión, busca un bloque de anuncios y prepárate para 15 minutos de marcas hablando de sí mismas. Y ahora piensa en cómo valoramos a las marcas. ¿Verdad que todo eso nos da igual? Ni distinguimos entre beneficios racionales y emocionales, ni nos impresiona la responsabilidad social. La realidad es que ni siquiera pensamos mucho en las marcas; simplemente, confiamos en ellas o no.

La publicidad es una relación. Bueno, exactamente, es parte de una relación. Y en una relación no hay nada más importante que la confianza.

Juzgamos a las marcas con frases como “me gusta” o incluso “me cae bien”. Nos importa mucho más nuestra propia experiencia con un producto que todo lo que esa marca pueda decirnos. Igual que nos influye más el consejo de una persona cercana. O eso que llamamos feeling. Es algo que nunca cambiará: nos importa más la relación y la confianza que los mensajes.

Por eso admiramos a las marcas que deciden bajarse del pedestal y pasar a vivir con la gente. Las que abandonan la actitud monologuista y empiezan a conversar, hablando y escuchando. Las que en lugar de interrumpir un contenido, crean contenido. Las que comprenden que la gente está harta de ver siempre lo mismo y les sorprenden con cosas nuevas. Las que no mienten. Las que reconocen errores. Las que hablan con naturalidad y normalidad. Las que protestan. Las que no tienen miedo. Las que se ganan el cariño de la gente.

¿Qué? ¿Qué la la confianza no depende únicamente de la comunicación? Claro que no. Pero es aquello por lo que debemos trabajar. Es ahí donde podemos influir con nuestro trabajo. Por eso hemos escrito este texto tan largo: para no olvidar que, aunque siempre queramos poner al servicio de las marcas lo último y lo nuevo, hay cosas que no cambiarán jamás.

Y la publicidad es una marca que se relaciona.